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EL HOSPITAL ANESTESIOLOGÍA AVANCES CLÍNICOS para lograr adquirir estas destrezas y dificultad frente al acceso a los equipos de ultrasonido, aunque cada vez sea mas fácil justifi-car el porqué nuestros pacientes se deben beneficiar de los desa-rrollos tecnológicos como este que nos apasiona. La cooperación a nivel de sociedades de anestesia y cuidados intensivos de diferentes países ha permitido también este in-tercambio académico, es ahí donde las políticas en educación de nuestros gremios demuestran cada vez más la preocupación por difundir y generalizar estas prácticas, que solo buscan defender el bienestar de los pacientes que se someten a nuestro cuidado. Es así como se ha introducido y ha sido ampliamente acepta-do el término Point-of-care Ultrasound (POCUS) que tendría una compleja traducción exacta al español, pero que para muchos, se podría aceptar como la implementación del ultrasonido junto al paciente en tiempo real, a cargo del médico tratante. Otro aspecto de gran valor a resaltar ha sido la evolución en el número de publicaciones sobre la utilización del ultrasonido en nuestra área, evidenciada en reportes y series de caso hasta en-sayos clínicos con todo el rigor metodológico que han permitido el desarrollo de guías de manejo, algunas publicadas por grupos de expertos y otras por sociedades científicas. Finalmente, se ha podido demostrar más que experiencias individuales, logrando desarrollar recomendaciones con niveles de evidencia de nivel suficiente que no permitirían algunas prácticas sin el uso del ul-trasonido. A continuación algunas generalidades sobre diferentes aplica-ciones de ultrasonido en anestesiología: ULTRASONIDO TRANSTORÁCICO ENFOCADO Lo primero en dejar claro es que esta aplicación no pretende re-emplazar el ecocardiograma transtorácico formal que debe reali-zar el cardiólogo, quien es el experto en esta área del conocimien- 99% es la sensibilidad y 100% es la especificidad en la ultrasonografía gástrica Ecocardiografía transesofágica en cirugía cardiovascular, evaluación funcional y hemodinámica intraoperatoria, también como apoyo en procedimientos mínimo invasivos. to médico. Esta herramienta requiere de un transductor sectorial (baja frecuencia), permite evaluar estructuras en profundi-dad. El planteamiento principal es realizar una evaluación junto al paciente, evitando desplazamientos, pero se debe partir de un análisis clínico riguroso el cual lleva a una serie de diagnósticos diferenciales, al-gunos de estos pueden ser evaluados me-diante el ultrasonido. Se han definido dos niveles de entrena-miento en esta modalidad de evaluación: básico y avanzado, con los cuales se pre-tende generar estrategias para alcanzar un alto número de especialistas que manejan pacientes críticos o de riesgo para que lo-gren las competencias en el nivel básico. Las ventanas, se refieren al sitio donde se debe ubicar el transductor para la ob-tención de las imágenes, pero a partir de una vista se pueden tener dos o más vis-tas, estas últimas son las diferentes pro-yecciones que se pueden realizar acorde con la forma en que los haces de ultraso-nido cortan las estructuras a evaluar. (ver figura 1) Foto / chanawit © Fotolia www.elhospital.com EL HOSPITAL I JUNIO / JULIO 2019 19


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