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EH-Oct-Nov-2017

cial obviando dificultades del pasado, pues el concepto de “adulto pequeño” ha desaparecido. Hoy en día se fabrican una gran cantidad y variedad elementos con diseño con base en las características anatómicas de las diferentes edades: Los extraglóticos, comprenden las vías aéreas laringofaríngeas, cánulas nasofaríngeas y máscaras faciales, elaborados en silicona médica. Son de uso para el manejo primario de la vía aérea, permitiendo la forma más sencilla de lograr la ventilación y oxigenación. Los supraglóticos, tipo máscara laríngea o tubo laríngeo en versiones de diferentes fabricantes desechables y reutilizables. Comprenden elementos económicos y de amplio uso por todos los anestesiólogos. Cabe destacar la gran utilidad y versatilidad de elementos como la máscara laríngea, la cual posee innumerables reportes que avalan su gran utilidad en situaciones de emergencia intra y extrahospitalarias. De diferentes diseños, puede ser utilizada en gran cantidad de situaciones clínicas, por esto se le incluye en los algoritmos de manejo de vía aérea difícil esperada e inesperada. Además, su evolución en los últimos 20 años ha llevado a mejoría del diseño, modelos pediátricos con posibilidad de intubación a través de ellas y testigos para medir la presión dentro de su balón. Otros permiten abordaje de la vía aérea indirectamente como por ejemplo los bougies o intercambiadores de tubo con características para pediatría. Los dispositivos invasivos por excelencia son el tubo endotraqueal y los considerados quirúrgicos: sets de cricotirotomía percutánea (uso en niños mayores de 6 años de edad) y traqueotomía percutánea. El balón neumotaponador de estos ha sido rediseñado obteniendo hoy día avances como el microcuff que permite uso de tubos con balón hasta en neonatos y prematuros mejorando el perfil de seguridad de este elemento. 3 Los dispositivos desarrollados para el manejo de diferentes situaciones rutinarias como difíciles han cambiado este escenario, por lo cual han sido incluidos en diferentes algoritmos de manejo desarrollados por las sociedades de anestesiología como el publicado en 2013 por la DAS (Sociedad Inglesa de Vía Aérea Difícil) y el desarrollado en el 2015 publicado en el texto de anestesia pediátrica de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (SCARE). 4 Lograr las competencias para manejar este tipo de situaciones es difícil, ya que en estos casos el tiempo es crucial y no permite el entrenamiento durante el desarrollo del caso. La simulación es ideal para mejorar las habilidades para aplicar los diferentes algoritmos de manejo, uso, indicación y correcta inserción de estos dispositivos, dado que se ha demostrado su utilidad para la adecuada adquisición de conocimientos y habilidades en diferentes situaciones clínicas. 5 Por medio de la simulación se logra amplificar la experiencia clínica de forma muy cercana a la realidad, estimulando un aprendizaje interactivo y participativo. La simulación ha logrado también grandes avances, apoyándose en software diseñado para estas actividades se pueden lograr ambientes casi reales para la docencia en estas habilidades, mejorando la seguridad al momento de utilizar estos dispositivos. Esta actividad permite entrenamiento en escenarios de emergencia, riesgosa en el ambiente clínico real, y mejorar el conocimiento de los equipos, pues son manipulados y examinados por el estudiante con todo detalle permitiendo en este espacio resolver todas las inquietudes que puedan aparecer. El escenario es propicio además para llevar a cabo la retroalimentación respectiva, discutiendo los errores sin recriminación y evaluando las habilidades adquiridas. Otras ventajas de este tipo de actividades incluyen la evaluación de habilidades y el uso de nuevos dispositivos e investigar sobre el desempeño del operador en momentos críticos y adquisición de nuevas habilidades. La seguridad en el uso de diferentes dispositivos para manejo de vía aérea pediátrica sí es posible mediante la articulación de diferentes procesos. Estos vienen desde la calidad de los materiales utilizados, regulaciones gubernamentales, respaldo por la evidencia para determinar su utilidad y un adecuado entrenamiento en el cual participan los fabricantes, comercializadores, sociedades científicas y los posgrados relacionados con la anestesiología. El Hospital agradece la colaboración editorial del Dr. Gustavo Higuera Redondo y de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (SCARE). *Médico anestesiólogo de la Universidad Metropolitana, de Barranquilla, Colombia. Miembro del Comité de Anestesia Pediátrica de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (SCARE). 22 ANESTESIOLOGÍA Y PEDIATRÍA GUSTAVO HIGUERA REDONDO, MD* OCTUBRE - NOVIEMBRE / 2017 Lea una versión ampliada y opine en www.elhospital.com Busque por: EH1017VIAAEREA


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