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EH-ago-2017

12 SUPLEMENTO COLOMBIA CARDIOLOGÍA AGOSTO - SEPTIEMBRE / 2017 y un seguimiento multidisciplinario, muy seguramente se prevendrían muchos desenlaces cerebro-cardio-reno angiovasculares, logrando una mejor cantidad y calidad de vida con menores gastos. Y en la hipertensión arterial también no estamos respondiendo a tiempo. Cuando al enfermo se le detecta la hipertensión mediante un tensiómetro en la arteria braquial, ya hay daño vascular, la aorta está rígida e inflamada y la biomecánica vascular alterada. La rigidez arterial ocasiona que la onda incidente o anterógrada, en vez de progresivamente convertirse en flujo laminar, conserve su propiedad pulsátil, lo cual va a ocasionar mayor daño en los órganos blanco además del aumento en su velocidad (velocidad de onda de pulso). También que la onda de rebote o refleja aumente y prácticamente se introduzca dentro de la sístole originando el mensurable índice de aumento con acortamiento de la diástole y por consiguiente del llenado coronario. Pero ahora podemos detectar mediante métodos no invasivos las presiones centrales, la presión de pulso central, el índice de aumento y otras medidas mediante sofisticados software, llegando inclusive a calcularse la edad vascular o el envejecimiento vascular precoz o Síndrome EVA (Early Vascular Aging), lo cual permite realizar un diagnóstico más precoz del daño vascular ocasionado por la enfermedad hipertensiva, con el plus que nos orienta hacia el manejo más racional del enfermo hipertenso. En concomitancia con lo anterior, podemos ya también simultáneamente ver si el enfermo hipertenso –o con otros factores de riesgo- tiene placas ateroscleróticas, y lo que es más importante, si posee placas vulnerables, inflamadas o más estables con menor riesgo de de- senlaces. Esto ayuda a reclasificar mejor el riesgo y por consiguiente seleccionar con eficacia a los individuos que requieren más cuidado. Un avance es precisamente “descomponer” la imagen de la placa y detectar si esta es vulnerable o está inflamada (ver figuras 1, 2, 3 y 4). Si hay inflamación, mayor es el riesgo de aterotrombosis. Todo lo enunciado hoy día se puede realizar en un laboratorio de Medicina vascular o de Bio-Mecánica vascular, en un solo momento, y no tener que esperar a que al paciente se le detecte la hipertensión (braquial). Y si se diagnostica de manera precoz el daño vascular, vamos a prevenir o retardar en gran medida los desenlaces o complicaciones, lo cual incide en salud pública en lo referente a costos, pero ante todo, agregando años de vida a los pacientes con mejor calidad y dentro de su entorno familiar y social. Al fin de cuentas, esa es la misión de la Medicina y de quienes la ejercemos. El Hospital agradece la colaboración editorial del profesor Dr. Enrique Melgarejo, Presidente de la Sociedad Colombiana de Cardiología, para este artículo. *Cardiólogo y Electrofisiólogo. Presidente de la Sociedad Colombiana de Cardiología. Profesor Emérito del Hospital Militar Central, en Bogotá, Colombia. Presidente Emérito del Colegio Panamericano del Endotelio. Fellow de la Sociedad Latinoamericana de Hipertensión. Figura 2. Imagen ecográfica de placa aterosclerótica en arteria femoral común derecha con análisis del grado de vulnerabilidad de la misma. CORTESÍA Figura 3. Imagen ecográfica de placa aterosclerótica en arteria femoral común izquierda. CORTESÍA Figura 4. Imagen ecográfica de placa aterosclerótica en arteria femoral común izquierda con análisis de su componente inflamatorio. CORTESÍA Lea este artículo y opine en: www.elhospital.com Busque por: EH0817COLCAR


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