REV EL HOSPITAL ED73-4 _ 23.p1

EH-ago-2017

22 IMÁGENES DIAGNÓSTICAS NATALIA CASTRO-CAMPOS MD, MSC* AGOSTO - SEPTIEMBRE / 2017 • Pulmón: La ETE es usualmente empleada para la monitorización durante el trasplante de pulmón para evaluar la función sistólica del VD. El reconocimiento temprano de cambios en la contractilidad del ventrículo derecho, puede permitir iniciar tratamiento con inotrópicos y/o vasodilatadores antes de un compromiso hemodinámico severo. Adicionalmente la ETE es usada para evaluar posibles estenosis o trombosis en la anastomosis de la vena pulmonar (13). Oncología Resección de tumor de células renales: En este caso la ETE se emplea para evidenciar si el tumor se ha extendido a VCI o corazón derecho. Así, evaluar la extensión del crecimiento tumoral cefálico dentro de la VCI (imagen 1) y visualizar la presencia de embolia de fragmentos tumorales y evaluar el límite residual del tumor (14). Cirugía en trauma La ETE es particularmente útil en pacientes hemodinámicamente inestables puestos a cirugía después de un trauma torácico cerrado. En este caso se debe evitar, exacerbar una posible lesión de la columna cervical, orofaríngea o esofágica. Así, el empleo de ETE es útil para descartar rápidamente disección aórtica, taponamiento cardíaco o contusión miocárdica. En este escenario, la ETE es superior a la ETT para la disección aórtica y puede evitar la realización de tomografía computarizada o resonancia magnética, de esta forma se reduce el tiempo quirúrgico defi nitivo (15,16). Neurocirugía con alto riesgo de embolismo venoso En neurocirugía la ETE se utiliza, con frecuencia, para monitorizar la génesis de embolia venosa cuando estamos ante un caso de alto riesgo (ej: colocación de la cabeza en un ángulo mayor con respecto al corazón; craneotomía bifrontal o un tumor grande cerca de los senos venosos). Las posibles complicaciones de la monitorización de la ETE de los pacientes quirúrgicos en sedestación son edema posterior de la lengua y/o necrosis, sobre todo después de que la sonda ETE ha estado en su lugar durante un período prolongado de tiempo (17). Cirugía laparoscópica ETE se utiliza ocasionalmente para monitorizar pacientes con alto riesgo de compromiso hemodinámico durante un procedimiento laparoscópico, particularmente aquellos con disfunción ventricular sistólica o diastólica severa, hipertensión pulmonar o anomalías valvulares no reparadas. En este procedimiento la insufl ación de dióxido de carbono para ocasionar un neumoperitoneo, puede causar cambios hemodinámicos signifi cativos o afectar la función cardíaca (18). Cirugía ortopédica La ETE se emplea en procedimientos ortopédicos, cuando hay riesgo signifi cativo de embolia de cemento, grasa o aire, especialmente en pacientes con enfermedad cardiovascular grave coexistente. Facilita la diferenciación entre las causas de hipoten- Imagen 1. Plano transgástrico. Demostración de tumor de células renales dentro de la VCI cerca de la unión de las venas hepáticas sión relacionadas con el procedimiento (ej: reacción al compuesto de cementación utilizado en la cirugía de reemplazo de articulaciones o fenómenos microembólicos) versus causas relacionadas con la enfermedad preexistente del paciente (ej: desarrollo de isquemia miocárdica o fallo ventricular). En los pacientes sometidos a artroplastia de cadera, cirugía de columna y artroplastia de rodilla, la monitorización continua de ETE puede detectar microembolia durante el escariado intramedular (19). Finalmente, es importante mencionar que hay pocos estudios en la literatura que han evaluado el impacto terapéutico de la ETE en la cirugía no cardiaca y tienen limitaciones por tratarse de su naturaleza retrospectiva y la variabilidad de diseño metodológico. El empleo de la ETE ha sido defi nitivamente demostrado y ha sido superior cuando se ha comparado con la ETT en los períodos hemodinámicamente inestables, períodos de disfunción del VD, en pacientes de edad avanzada y como herramienta auxiliar en el diagnóstico y tratamiento de la cardiopatía isquémica. Adicionalmente, el valor terapéutico de ETE en la cirugía no cardiaca, que lleva a “ninguna conducta” es un punto positivo, dado su alto valor ante la confi rmación o desestimación de la sospecha diagnóstica. *Médica de la Universidad de Buenos Aires, en Argentina, y Epidemióloga de la Universidad del Rosario, en Colombia. Asesora editorial de El Hospital. Lea una versión ampliada de este artículo con sus referencias y opine en: www.elhospital.com Busque por: EH0817ECOTRANS CORTESÍA


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