REV EL HOSPITAL ED73-4 _ 22.p1

EH-ago-2017

21 IMÁGENES DIAGNÓSTICAS WWW.ELHOSPITAL.COM estudios retrospectivos han clasificado típicamente el impacto del uso de ETE, en la toma de decisiones perioperatoria (tratamiento de un posible evento adverso mayor, cambio en el manejo anestésico o quirúrgico, evaluación postoperatoria clínicamente significativa) o menor/limitado cambio en terapia farmacológica, eliminación de posibles causas de un cambio hemodinámico y evaluación de la función cardiaca en lugar de dispositivos más invasivos (5). Utilizando estos criterios, un estudio retrospectivo informó mayor impacto perioperatorio con el uso de ETE en 15 % de los 123 pacientes sometidos a cirugía no cardíaca (6). Resultados en otros estudios retrospectivos fueron similares (7,8). Evaluación inicial La mayoría de pacientes sometidos a una cirugía no cardiaca y que tengan indicación para ETE, deben ser conducidos a un examen básico y posteriormente a monitorización permanente de la volemia y de la función ventricular (9,10). Adicionalmente, se monitoriza el posible desarrollo de una nueva patología como la detección de movimientos anormales en la pared o fenómenos de origen embolico. Las siguientes recomendaciones son las pautas de la evaluación inicial: monitoreo de volemia, resistencia vascular, función ventricular, estructura y función vascular. Indicaciones de ecocardiografía intraoperatoria Basándose en estudios observacionales, la ASE y SCA han sugerido diversos escenarios intraoperatorios no cardiacos, donde el monitoreo por parte de ETE ha sido útil e incluso, como se ha mencionado, ha servido para el cambio de conducta terapéutica en el paciente (11). A continuación se detallarán algunos escenarios no cardiacos donde se emplea la ETE: Cirugía vascular mayor En general estos pacientes presentan un alto riesgo de complicaciones cardíacas perioperatorias debido a la naturaleza invasiva del procedimiento así como a la prevalencia de la enfermedad arterial coronaria. Sin embargo, no hay evidencia que demuestre que la monitorización, por medio de ETE, pueda disminuir la incidencia de complicaciones fatales o no fatales (8). Entre los procedimientos de cirugía vascular en los que con mayor frecuencia se emplea la ETE está la Cirugía de Aorta, tanto en aorta torácica como aorta abdominal. Trasplante • Hígado: La monitorización por medio de ETE es parte de la evaluación inicial y del protocolo posterior para trasplante. Este procedimiento se asocia con alteración de la volemia de la vena cava inferior (VCI), sobrecarga por cirrosis, cardiomiopatía, falla del VD y alta tasa episodios tromboembolicos en un estado protrombotico preexistente (12). En pacientes en estadios finales de enfermedad hepática, se deben tener en cuenta comorbilidades como coagulopatia, trombocitopenia o varices esofágicas, que pueden contraindicar de forma relativa el uso de ETE. La lubricación extra y extremar medidas durante la inserción pueden disminuir riesgos en estos pacientes (1).


EH-ago-2017
To see the actual publication please follow the link above