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C6 suplemento colombia ANESTESIOLOGÍA diciembre 2015 / enero 2016 Anestesia cuantitativa: Historia y generalidades Carlos Julio Parra Higuera, MD* flamabilidad, lo cual permitió que su empleo se difundiera ampliamente en el mundo de la anestesia. Sin embargo, en 1950, cuando la anestesiología comenzó a ser reconocida como especialidad y la industria farmacéutica proporcionó los anestésicos halogenados, en especial el halothano presentado en su uso clínico por Raventos en 1956, comenzaron a emplearse los sistemas de altos flujos (de no reinhalación o reinhalación parcial) por ser anestésicos no explosivos y de gran potencia. Al mismo tiempo aparecieron las máquinas de anestesia con vaporizadores, siendo los más usados el vaporizador de Copper Ketle y el Vernitrol, cuyo principio fundamental de funcionamiento es un sistema de arrastre con determinado flujo de oxígeno. En estas condiciones era necesario diluir unas pequeñas cantidades de flujo de gas de arrastre que salían de las cámaras de vaporización con grandes volúmenes de flujo de gas fresco para realizar las diluciones, y de acuerdo con las necesidades de la anestesia clínica, permitiendo practicar cálculos aproximados de la concentración de salida de los gases anestésicos. Sabiendo que los anestésicos empleados no eran inflamables, los vapores anestésicos administrados en exceso o exhalados por el paciente se quedaban en el ambiente del quirófano, lo cual contribuyó a generar un alto grado de contaminación. Esto motivó a muchos investigadores a estudiar la toxicidad de los anestésicos halogenados y demostrar que la “inhalación crónica de pequeñas cantidades de anestésicos es tóxica para el personal que labora en los quirófanos”. Adicionalmente, produce alteraciones celulares, tisulares, efectos teratogénicos y carcinogenéticos. Los fabricantes de máquinas de anestesia solucionaron la contaminación de salas de cirugía, al adaptar válvulas (a nivel de la válvula de sobrepresión) que permitía sacar los gases sobrantes al exterior. Al mismo tiempo, los anestesiólogos crean técnicas para administrar los gases anestésicos, mediante flujos de gas fresco bajos y teniendo en cuenta los diferentes factores que determinan la oxigenación en anestesia y las características que regulan la vaporización de los anestésicos con sus respectivas propiedades físicoquímicas, sistemas de administración, captación y eliminación de los mismos. El doctor Harry J. Lowe demostró en 1970, en el libro ‘Práctica de la anestesia cuantitativa’, cómo, usando el circuito cerrado, se deben dosificar los anestésicos inhalados y la forma de captación por los órganos. Básicamente la oxigenación en anestesia depende de: A) Calidad del oxígeno inspirado B) Cantidad o flujo de gas fresco C) La forma de administrar (Híper o Hipo ventilación) El punto más importante es el flujo de oxígeno que entra al circuito respiratorio y es utilizado de manera constante por el pala práctica de la anestesia cuantitativa implica el empleo de la técnica de flujos bajos y circuito respiratorio cerrado. El origen de los flujos bajos y circuito cerrado es incierto, pero es evidente que en 1850 John S. Snow introdujo este concepto en la anestesia clínica usando hidróxido de potasio para la absorción del dióxido de carbono (CO2). Posteriormente, en 1924 Ralph Waters creó un sistema cerrado de “Vaivén” (To and Fró) empleando cal sodada para absorber el CO2. Brian Sword en 1930 diseñó y puso en práctica el sistema circular cerrado tal como lo conocemos en la actualidad con válvulas unidireccionales inspiratoria y expiratoria, absolvedor de CO2 con cal sodada, las dos mangueras y la bolsa respiratoria. Dicho sistema fue ideal para administrar en circuito cerrado, el ciclo propano y el éter, por su potencia explosiva e in- Máquina de anestesia con última tecnología en monitoria y con sistema de inyección directa de flujo de vapor y dosificación electrónica.


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