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12 oct. - nov. / 2015 © El Hospital SUDOK1 © FOTOLIA ESPECIAL IMÁGENES DIAGNÓSTICAS ONCOLOGÍA los linfomas son una neoplasia del sistema linfático, y como tal suelen afectar diferentes tejidos del organismo de manera localizada o sistémica. Se pueden originar de los distintos tipos de células linfáticas, como los linfocitos B, T o NK (Natural Killers) y en sus diversas etapas de diferenciación 1, 2. Corresponden al 6% de las neoplasias y causan el 3% de las muertes por cáncer 2. Desde 1832 se han descubierto diferentes tipos de linfomas basados en criterios morfológicos 3; básicamente se dividían en dos grandes grupos: 1. Linfomas de Hodgkin: descritos por Thomas Hodgkin en 1832, afectan principalmente los ganglios. Son los menos frecuentes y, por lo regular, los de peor pronóstico. 2. Linfomas no Hodgkin (LNH): son los más frecuentes, quizás por su posible asociación a tratamientos cada vez más comunes de inmunosupresión, procesos infecciosos virales, como VIH, Epstein Barr, hepatitis C, trasplantes de órganos, así como tratamientos con antibióticos, radiaciones, vacunas, y al incremento de la expectativa de vida de la población 4, 5. Se originan de los linfocitos B o T, con gran frecuencia son extraganglionares y a pesar de su mayor prevalencia, tienen mejor pronóstico. Desde el año 2008, la Organización Mundial de la Salud clasifica las distintas variedades del linfoma según su histología, base clínica, inmunofenotipo y genética, en cuatro grandes grupos de tipo celular: 1. Neoplasias de células B maduras. 2. Neoplasias de células T y NK maduras. 3. Enfermedad de Hodgkin. 4. Enfermedad linfoproliferativa postrasplante (ELP). Cada uno de estos, a su vez, tiene un gran conjunto de subtipos, y existen más de 30 subtipos solo de LNH, lo cual significa una gran variedad de presentaciones, y no es el motivo de este artículo. Por otro lado, el avance de la tecnología ha permitido obtener, con un equipo y en un estudio, dos tipos de imágenes del cuerpo y fusionarlas en una sola. La tomografía por emisión de positrones (PET, por su sigla en inglés) y la tomografía computarizada (CT, por su sigla en inglés) combinan las imágenes anatómicas de los tejidos obtenidas con la CT con las imágenes de los mismos tejidos que concentran y metabolizan en mayor o menor proporción la glucosa marcada con flúor 18. De esta manera permite no solo visualizar la anatomía de un órgano interno o detectar una lesión, sino que además posibilita visualizar y cuantificar en qué proporción estos concentran y consumen la glucosa marcada, es decir que mide su actividad o metabolismo. Se sabe que las células tumorales se duplican de manera constante y por lo tanto requieren una gran cantidad de energía, obtenida de la glucosa. El tejido linfático tumoral es ávido por la glucosa, esto logra que la unión de PET-CT sea de gran utilidad en el estudio de los linfomas. Se conoce también que debido a los diferentes grados de malignidad y actividad proliferativa de cada subtipo histológico, especialmente de los LNH, la avidez de la fluorodesoxiglucosa (FDG) por las células tumorales puede ser variable. Además, se ha constatado una relación directa entre el grado de malignidad y la captación de FDG, siendo alta la avidez de los linfomas de Hodgkin y los no Hodgkin agresivos, lo que es muy ventajoso para su evaluación. Sin embargo, los indolentes o de bajo grado tienen menor avidez, lo que dificulta la determinación de su actividad por PET 6. Aplicaciones de PET-CT en linfomas a. Determinación de extensión inicial de la enfermedad Es un factor importante para especificar el tratamiento y el pronóstico del paciente. Las imágenes obtenidas por esta metodología permiten establecer el compromiso tumoral en una o más regiones ganglionares del cuerpo humano, el compromiso por encima y debajo del diafragma, la infiltración del pOr Jorge Luis guerrero g., MD* Evaluación dE linfomas con PET y cT


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