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22 ECRI INSTITUTE agosto - sept. / 2015 Alcance de esta comparación de producto Esta comparación de producto cubre los monitores fetales electrónicos anteparto e intraparto que detectan, muestran e imprimen un registro de la frecuencia cardíaca fetal (FCF). También se incluyen las unidades con capacidades de monitorización electrocardiográfica fetal directa y de monitorización externa e interna de la actividad uterina (AU). Algunos modelos también cuentan con elementos de telemetría. Los detectores del corazón fetal (fetoscopios), los estetoscopios ultrasónicos y los monitores de AU en el hogar no se incluyen. Para obtener más información, consulte en www.ecri.org la comparación de producto titulada Detectores del corazón fetal, ultrasónicos. Estos dispositivos también se denominan: cardiotocógrafos, monitores de electrocardiograma (ECG) fetal, monitores de FCF, monitores fetales ultrasónicos. Propósito La monitorización electrónica fetal (MEF) proporciona información gráfica y numérica acerca de la FCF y la AU materna para ayudar al personal clínico a evaluar el bienestar fetal. Durante el trabajo de parto, la FCF suele presentar desaceleraciones y aceleraciones en respuesta a las contracciones uterinas o a los movimientos fetales, y ciertos patrones son indicativos de hipoxia. El examen de estos patrones, el nivel de referencia y las características de variabilidad pueden indicar la necesidad de alterar el curso del trabajo de parto con fármacos o de llevar a cabo un parto operatorio (operación cesárea o parto con fórceps) si son corroborados por otras pruebas clínicas. Los monitores fetales también pueden suministrar documentación acerca de la condición del feto, que podría ser útil en caso de litigio. Los monitores anteparto se utilizan para monitorizar el desarrollo y el movimiento del feto y los patrones de FCF en el útero. Los monitores anteparto solo tienen capacidades de monitorización externa, tales como ultrasonido y AU externa, y típicamente se utilizan en el consultorio del médico o en la clínica. También se suelen usar en el hospital para las madres con alto riesgo que son hospitalizadas antes del término para observación o tratamiento no relacionado con el trabajo de parto. Cuando se inicia el trabajo de parto, los músculos lisos del útero se contraen rítmicamente, aumentando la presión del líquido amniótico y empujando al feto contra el cérvix. Mediante el examen de la frecuencia y la intensidad de las contracciones uterinas, el clínico puede evaluar el progreso del trabajo de parto, monitorizar el efecto de los fármacos inductores o inhibidores del trabajo de parto, detectar patrones de contracción anormales, y conocer la respuesta de la FCF a la disminución del flujo sanguíneo placentario durante las contracciones. Los monitores intraparto se utilizan en las salas de trabajo de parto y en las de parto y cuentan con capacidades adicionales, que pueden incluir ECG fetal interno, presión uterina interna, ECG materno y monitorización no invasiva de la presión arterial (PANI, por su sigla en inglés). Principios de operación La monitorización electrónica continua de la FCF se puede realizar indirectamente, mediante la aplicación de un transductor de ultrasonido en el abdomen de la madre, o directamente, colocando un ensamblaje de electrodos en el feto después de la ruptura de las membranas amnióticas. Las contracciones uterinas se pueden registrar junto con la FCF colocando un transductor de presión sobre el abdomen de la madre o midiendo directamente el cambio de presión en el útero con un catéter intrauterino. Como alternativa, un modelo usa electrodos de superficie abdominales para monitorizar la FCF y las contracciones uterinas. Monitorización de la FCF Por lo general, los monitores fetales detectan de forma externa la FCF con un transductor de ultrasonido que transmite y recibe las ondas ultrasónicas; el desplazamiento de frecuencia (o Doppler) de la señal reflejada es proporcional a la velocidad de la estructura reflectante, en este caso, el corazón fetal. Un transductor contiene uno o más elementos piezoeléctricos que convierten una señal eléctrica en energía ultrasónica que es transmitida a los tejidos. Cuando esta energía ultrasónica se refleja de regreso desde los tejidos, el transductor la reconvierte en una señal eléctrica utilizable para crear una FCF audible y una forma de onda que puede ser visualizada y grabada. Sin embargo, esta FCF audible no es el latido real del corazón fetal, sino el sonido creado por el desplazamiento de frecuencia de la señal ultrasónica. Los transductores de onda continua transmiten y reciben la energía ultrasónica en forma continua. Los transductores de onda pulsada alternan la transmisión y la recepción de la señal, reduciendo posiblemente la exposición del feto a la energía ultrasónica. Algunos monitores utilizan el Doppler pulsado range-gating; la señal de ultrasonido pulsa en tres dimensiones, hasta que detecta el objetivo del corazón fetal. Unos pocos también son capaces de registrar de forma automática los movimientos fetales gruesos (columna vertebral y tronco). Monitores fetales (Parte 1)


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