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EH Ago-Sep 2014

Ginecoobstetricia y pediatría, Oncología y radioterapia Ambas vacunas están preparadas con partículas similares al virus derivadas de la proteína L1 de la cápside viral. Son producidas mediante técnicas de recombinación y combinadas con un adyuvante15. Tras la administración de tres dosis, inducen concentraciones elevadas de anticuerpos séricos en prácticamente todas las personas vacunadas. En las mujeres sin infección pasada ni actual por los genotipos de VPH presentes en esas vacunas, ambas proporcionan una protección superior al 90% frente a la infección persistente por VPH durante períodos de hasta 5 años tras la vacunación (el máximo tiempo de seguimiento en los estudios realizados) 16. Se espera que con la vacunación el problema de inequidad pueda ser mitigado, lo cual solo podrá lograrse mediante tasas de vacunación por encima del 60%, así como la masificación del tamizaje citológico, especialmente en grupos de alto riesgo. Entre estos se encuentran personas que tienen varias parejas, se involucran en prácticas sexuales sin protección desde temprano en la vida adolescente, no se adhieren al cuidado preventivo de la salud - incluyendo la vacunación y el tamizaje citológico regular -, tienen antecedente de inicio temprano del uso de tabaco o pertenecen a estratos socioeconómicos de pobreza17. Por sí sola, la citología ha tenido muy poco impacto en la incidencia y mortalidad por cáncer de cuello uterino en América Latina. Por lo tanto, desde la década de los 90 se han venido estudiando pruebas de tamizaje alternativas, principalmente la detección del ADN del VPH y la inspección visual después de la aplicación del ácido acético. Estos métodos alternativos de tamizaje, asociados a la introducción masiva de la vacunación, seguramente traerán cambios importantes en la morbilidad y mortalidad asociada a los cánceres relacionados con VPH. Es claro que cada país debe hacer sus propios análisis para mejorar sus programas de prevención, buscando la optimización de la capacidad instalada y los recursos humanos disponibles18. Las tasas estimadas de vacunación de adolescentes en Estados Unidos, en un lapso de un año entre 2009 y 2010, sugieren que la vacunación con VPH de más de 1 dosis pasó del 44 al 48%; en tanto que la vacunación de 3 o más dosis pasó del 26 al 32%. Estas coberturas se consideran aún bajas frente a las recomendaciones del Comité Asesor sobre prácticas de inmunización rutinarias para los adolescentes americanos19. Bután y Rwanda implementaron programas nacionales de vacunación después de recibir la vacuna a través de programas de donación en 2010 y 2011, respectivamente. La iniciativa de la Alianza GAVI de 2011, en el sentido de apoyar la vacunación contra el VPH, se espera aumente significativamente la aplicación de las vacunas en los países de bajos ingresos20. Existen modelos de simulación que comparan la vacunación con su omisión. Estos permiten predecir que la vacunación conduciría a una disminución de la mortalidad por cáncer en un 54,8%, en tanto que la incidencia de cáncer de cuello de útero, neoplasias intraepiteliales grado 1 y 2 y verrugas genitales, se reduciría en más de 55,1%21. Para 2012, 40 países habían introducido dentro de sus programas nacionales de vacunación, la vacuna contra el VPH. Sin embargo no se han alcanzado las tasas de vacunación necesarias para impactar con contundencia la morbimortalidad por cáncer asociado a VPH, como se aprecia en la Tabla 2 que ilustra el caso específico de la mortalidad por cáncer de cérvix en Colombia hasta el año 2011. VPH, cáncer y profilaxis... El 70% de los cánceres cervicouterinos se debe a los genotipos 16 y 18. 26 agosto - septiembre / 2014 www.elhospital.com


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