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EH Jun-Jul 2014

Fuente: PantherMedia La fase primaria de la infección, llamada TB primaria, suele encontrar asiento en los pulmones. Cuando una persona portadora del bacilo (que en adelante llamaremos “bacilífera”) tose o estornuda, emite secreciones respiratorias (gotitas de flushing) que contienen inóculos variables de bacterias, las cuales descienden por las vías respiratorias de otra persona hasta alcanzar los alvéolos, donde encuentran un ambiente propicio para su replicación y posible diseminación. Basta con que una persona inhale unos pocos bacilos para quedar infectada3. En contados casos, el bacilo infectante puede entrar por las mucosas o a través de heridas en la piel, afirma la OMS. Los profesionales de la salud también están en riesgo de contraer la enfermedad, cuando no toman las medidas de bioseguridad pertinentes en procedimientos como la intubación orotraqueal, la broncoscopia o durante las necropsias practicadas a individuos que han fallecido a causa de TB4. No todos los individuos infectados desarrollan la enfermedad. La probabilidad de que una persona desarrolle enfermedad activa depende tanto del grado de exposición como de su estado inmunológico. Ante un sistema inmunológico competente, la progresión de la enfermedad suele ser limitada siendo muy raras las complicaciones más serias de la misma. No obstante, cuando hay algún tipo de deficiencia inmunitaria congénita o adquirida, la infección puede avanzar e invadir órganos extrapulmonares causando manifestaciones clínicas de diversa naturaleza. La TB muestra particular tropismo por los sistemas linfático, urinario, nervioso central y óseo (en la columna vertebral, causa el denominado Mal de Pott). Las personas infectadas con el Bacilo de Koch tienen una probabilidad del 10% de desarrollar la enfermedad en www.elhospital.com junio - julio / 2014 C 11


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