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EH Jun-Jul 2014

Oncología y radioterapia, Ginecobstetricia menores. Iniciamos con una radioterapia de primera generación, denominada bidimensional o convencional, que utilizaba radiografías simples, una planificación terapéutica elemental, y que durante décadas sufrió pocos cambios. En el tratamiento de tumores de mama este primitivo recurso desempeñó un importante papel en el aumento del control local y, a pesar de los importantes efectos adversos de las antiguas “bombas de cobalto”, permitió menores índices de recidiva y condujo a la disminución de las muertes asociadas directamente a las neoplasias. Sin embargo, los efectos adversos a nivel cardíaco prácticamente anularon por completo estos logros en lo concerniente al control tumoral. La evolución de la tecnología hacia los “aceleradores lineales”, equipos eléctricos sin material radioactivo, permitió minimizar errores de prescripción y localización, aumentar el número de mujeres tratadas reduciendo las largas filas de espera para tratamiento, y atenuar los efectos en la piel o la radiodermitis. La introducción de una segunda generación de radioterapia, la radioterapia conformada tridimensional – que utiliza una tomografía computada para reconstruir tridimensionalmente los órganos de riesgo y el volumen objetivo – permitió mayor precisión en el cálculo de las dosis y la estimación de los riesgos involucrados. Más recientemente, la introducción de la radioterapia de tercera generación de Intensidad Modulada (o IMRT) trajo consigo una menor toxicidad superficial, preservando la piel y evitando interrupciones en el tratamiento por radiodermitis severas. Sin embargo, no hay un estudio clínico comparativo que demuestre diferencias significativas en el control local y la sobrevida global o libre de enfermedad, entre las tres generaciones. La técnica de IMRT proporciona únicamente una reducción en los índices de toxicidad superficial, minimizando el riesgo de interrupción del tratamiento por radiodermitis importantes en pacientes con mamas voluminosas. Debido al significativo costo de una tecnología tan sofisticada como el IMRT, ésta debe reservarse para pacientes con mamas voluminosas, pendulares, o con limitaciones funcionales que las impidan permanecer en posición adecuada durante el tratamiento de radiación. Omisión de la radioterapia en mujeres mayores La omisión de la radioterapia en mujeres con más de 70 años de edad sometidas a resección conservadora de mama, debe obedecer a estrictos criterios de selección. Entre estos cabe mencionar un grado histológico 1 o 2, receptores hormonales de estrógeno y progesterona positivos, Her-2 negativo, ausencia de ganglios axilares comprometidos y lesiones de hasta 2 cm en su mayor diámetro. Incluso con el uso complementario de Tamoxifeno o similares en pacientes mayores, el riesgo de recidiva local en 10 años fue del 9% para las mujeres no irradiadas versus un 2% para el grupo que recibió radioterapia y Tamoxifeno, Equipo de teleterapia – Radioterapia externa. Fuente: Panthermedia Radioterapia en cáncer de mama... 28 junio - julio / 2014 www.elhospital.com


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