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EH Apr-May 2014

CIRUGÍA, ORTOPEDIA Y TRAUMATOLOGÍA Hay descripción de al menos doce pacientes intervenidos quirúrgicamente durante este tiempo11. Las primeras publicaciones se hicieron a finales de la década de los cuarenta y a principios de los cincuenta, dando cuenta de hallazgos anatómicos, histopatológicos, técnicas quirúrgicas y manejo conservador. El desarrollo científico durante la segunda mitad del siglo pasado y lo que ha transcurrido del presente, ha significado un mejoramiento de las condiciones de vida de los pacientes afectados con la enfermedad e incluso en algunos casos, una reducción de los costos asociados a su tratamiento. Inicialmente las técnicas quirúrgicas estaban enfocadas hacia liberar la presión sobre el nervio mediano, mediante el corte del LTC. Sin embargo, ante el significativo índice de recidiva posterior al tratamiento, se adelantaron estudios fisiológicos que describieron las diferentes e importantes funciones anatómicas, biomecánicas y fisiológicas del ligamento. Ello derivó en la manipulación mecánica del túnel carpiano por liberación miofascial o utilizando un dispositivo de tracción manual, hasta llegar a la plastia del túnel carpiano utilizando un balón con el objeto de ampliarlo. Epidemiología La prevalencia del síndrome del túnel del carpo en la población general está entre 1,3% y el 4,9% según las series reportadas. Las edades más frecuentes para su presentación están entre los 45 y 65 años. La prevalencia es mayor en mujeres que en hombres, con una proporción de 3:112,13,14. La prevalencia del Síndrome del Túnel del Carpo en poblaciones específicas que deben realizar movimientos repetitivos o desempeñan actividades que involucran el uso de instrumental especializado, movimientos en rotación o la aplicación de fuerza en posiciones de flexión o extensión de la muñeca; está alrededor del 12%. Los profesionales de la odontología y técnicos en higiene oral son ejemplos clásicos de estas poblaciones en riesgo. Según algunos estudios específicos realizados en Latinoamérica, la prevalencia del STC en estas poblaciones alcanza incluso un 15,8%15. Semiología El STC comprende un conjunto de signos y síntomas causados por la compresión del nervio mediano en su trayecto por debajo del LTC. Se trata habitualmente de un proceso crónico de lenta evolución con síntomas leves, especialmente nocturnos, caracterizados por sensación de entumecimiento, disestesias y parestesias en la palma y dedos excepto el quinto. En la medida en que el proceso se torna crónico, se puede generar compromiso motor con hipotrofia tenar16. Típicamente, el cuadro clínico se presenta así: ƒSíntomas de 6 meses o más ƒLa actividad induce entumecimiento ƒQuejas nocturnas de entumecimiento y hormigueo ƒProgresión hacia entumecimiento continuo ƒLos músculos de la base de la palma de la mano comienzan a atrofiarse ƒPacientes mayores de 40 años de edad Durante la evaluación clínica se debe hacer énfasis en: ƒSigno de Tinel: consiste en efectuar un ligero golpe sobre la superficie volar de la muñeca causando parestesia irradiada en los dedos inervados por el nervio mediano. ƒSigno de Phalen: cuando al flexionar la muñeca por un lapso de 60 segundos se producen parestesias en la distribución del nervio mediano. En casos severos es positivo incluso a los 10 o 15 segundos. Existe un cuestionario autoadministrado para determinar la severidad clínica del STC, que fue propuesto por Levine en 199317, como una herramienta idónea para realizar la valoración de los pacientes con síntomas de la enfermedad. Son diez preguntas que evalúan la severidad, frecuencia y duración de los síntomas en las dos semanas anteriores a la consulta; así como la dificultad para realizar actividades de la vida diaria, tales como escribir, usar lápices labiales, bañarse, vestirse, abotonarse, marcar el teléfono, entre otras. De esta manera se establece la graduación de la enfermedad en leve, moderada o severa. Diagnóstico Una vez establecida una sospecha diagnóstica basada en el interrogatorio al paciente y los hallazgos al examen físico, se procede a confirmar el diagnóstico mediante estudios de neuroconducción y/o electromiografía, los cuáles se emplean desde 195018. Estos estudios alcanzan una especificidad y sensibilidad cercanas al 95%. No obstante, algunas sociedades científicas no consideran que los estudios electrofisiológicos deban hacerse de rutina y los reservan únicamente para casos en que persista duda, como los siguientes19: ƒSíntomas atípicos, bilaterales y/o sugestivos de compromiso cervical o de síndrome de doble aplastamiento ƒNecesidad de excluir neuropatía periférica ƒSíntomas persistentes después de cirugía ƒIndicación médico legal u ocupacional ƒConfusión diagnóstica Síndrome del túnel del carpo... f Anatomía de la muñeca y ubicación del Ligamento Transverso del Carpo. Fuente: PantherMedia. Continúa en la página 32 f 30 ABRIL - MAYO / 2014 www.elhospital.com


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