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EH Apr-May 2014

Para tumores óseos se indican las técnicas ablativas en el control local de la enfermedad y para el tratamiento del dolor en el caso de metástasis. Los procedimientos de ablación también se pueden llevar a cabo en concomitancia con procedimientos quirúrgicos, agregando recursos adicionales a la cirugía oncológica (figura 6). Por ser mínimamente invasiva, la ablación percutánea es un procedimiento seguro, con baja incidencia de complicaciones (2% al 3%). En la mayoría de los casos no requiere hospitalizaciones prolongadas ni tampoco anestesias profundas, y es bien tolerada por los pacientes, que pueden regresar a sus actividades rutinarias en poco tiempo. En algunos casos el paciente se reincorpora incluso al día siguiente. Cerca del 40% de los pacientes presentan reacciones pasajeras, como fiebre baja, incomodidad, fatiga y decaimiento, que suelen durar de dos a tres días después del procedimiento y son fácilmente controladas con medicamentos. El menor grado de invasividad permite que el procedimiento pueda ser repetido, en caso de necesidad, cuando se presentan situaciones como recidivas (surgimiento de nuevas lesiones) o tumores residuales. También se indica para la reducción de tumores muy grandes, a fin de viabilizar una remoción quirúrgica posterior. De igual modo, la ablación puede combinarse con otros procedimientos como la radioterapia y la quimioterapia. En el caso de tumores hepáticos, la ablación juega un importante papel como puente para los que esperan un trasplante y son portadores de un hepatocarcinoma (tumor primario del hígado). En Brasil, así como en la mayoría de los países, los pacientes con una lesión que supere los cinco centímetros o con más de tres lesiones de hasta tres centímetros, son inelegibles para el trasplante hepático (Criterios de Milán). En dichos casos, la ablación percutánea se convierte en una opción de tratamiento, contribuyendo a reducir el tamaño de los tumores o a evitar que éstos crezcan y superen los criterios excluyentes. Las indicaciones de los procedimientos ablativos son bastante amplias dentro del escenario oncológico; sin embargo, su utilización debe ser amparada por una amplia discusión multidisciplinaria entre todos los especialistas involucrados en el tratamiento del cáncer: oncólogos, cirujanos, radioterapeutas y radiólogos intervencionistas. Adoptada en los principales centros mundiales desde la década de los 90, la ablación percutánea de tumores es una técnica con un elevado potencial de www.elhospital.com ABRIL - MAYO / 2014 25


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