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EH Ago - Sep 2013

Salud femenina, un abordaje integral Por su misma naturaleza, su comportamiento biológico y su estructura emocional, la mujer merece una perspectiva propia e integral desde el punto de vista de sus necesidades en salud. Es responsabilidad de todos los profesionales de salud, independiente de especialidad o contexto asistencial, aprovechar cada momento de verdad en la atención de la mujer para asegurar su bienestar físico y emocional. El bienestar femenino, una preocupación antigua que viene expresándose en forma novedosa en las últimas décadas. Dra Alessandra Bedin Rubino* Introducción El término salud engloba diversos conceptos e ideas, que vienen cambiando progresivamente a lo largo de los años. La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió, en 1948, el término “salud” como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” 1. Este es un concepto amplio, sujeto a adaptaciones de acuerdo con realidades tan diversas cuanto lo han sido los años que sucedieron desde entonces. En la salud femenina, dicho concepto se puede ampliar aún más. De este modo, si consideramos específicamente el bienestar femenino, se trata de una preocupación antigua que viene expresándose en forma novedosa en las últimas décadas. Si aceptamos que hasta los años 60 la mujer ocupaba una posición social distinta a la de los hombres, entonces en esa época la gran preocupación era fundamentalmente, su salud reproductiva. A partir de los años 70, la emancipación femenina y el ingreso de las mujeres al mercado laboral, implicaron algunos riesgos, pero asimismo trajeron como consecuencia una creciente preocupación por su bienestar físico y emocional. Esto se da no sólo porque las mujeres muchas veces tienen un rol fundamental en la dinámica de una familia, sino también por su creciente participación en el mercado laboral y en la productividad global 2. Así las cosas, cada vez más las estrategias y campañas de promoción y prevención en salud tienen en las mujeres su principal enfoque. Sin duda, los médicos y profesionales de la salud tienen un rol fundamental en el mejoramiento de la calidad de vida de la mujer, tanto en lo relativo a los aspectos ción a factores de riesgo, etc. No obstante, algunos temas generales también deben ser rutinariamente abordados por el profesional de la salud, ya sea especialista o no, cuando se habla de promoción de salud en las mujeres. Entre estos cabe mencionar el estilo de vida, la salud emocional, enfermedades cardiovasculares, cáncer, inmunizaciones, contracepción, menstruación, sexualidad y enfermedades sexualmente transmisibles 3. Evidentemente, en situaciones especiales como en el embarazo o la menopausia, algunos cuidados adquieren dimensiones aún mayores. Los beneficios de un estilo de vida saludable son ampliamente conocidos. Entre los factores que más se relacionan con una mejor calidad de vida y un menor riesgo de sufrir enfermedades, están la dieta balanceada, la actividad física y el mantenimiento de un peso adecuado. Desde varias décadas atrás se está percibiendo un inusitado aumento en los casos de obesidad y sedentarismo, hasta el punto en que ambos vienen siendo considerados problemas de salud pública a la luz de las graves consecuencias que se les asocian. A manera de estadística, la OMS afirma que el 65% de la población mundial vive en países donde la obesidad y el sobrepeso matan con mayor frecuencia que la desnutrición4. Por consiguiente, el abordaje de la mujer en términos de la adopción de una rutina diaria de ejercicios físicos - como las caminatas - asociada a una dieta balanceada y el abandono de hábitos nocivos como el tabaquismo, son medidas que tienen un enorme impacto en la incidencia de enfermedades, aumentando significativamente la longevidad y la calidad de vida de la mujer. Históricamente se percibe a las mujeres como seres en quienes el aspecto emocional ocupa un lugar prioritario en la vida diaria. Debido a la misma estructura psicológica de la mujer, algunos trastornos o padecimientos emocionales acaban siendo más significativos. Un claro ejemplo es la depresión, que compromete a dos veces más mujeres que hombres5. Su importancia no radica solamente en el impacto sobre la calidad de vida, sino que influye en físicos, como a sus necesidades emocionales. Incluso, con frecuencia la divulgación del conocimiento por los distintos medios de comunicación acaba estimulando la búsqueda de mejores condiciones de salud, al esclarecer y difundir información útil e importante en relación con la prevención de enfermedades. Principios básicos de la atención de la mujer Cuando se piensa en un protocolo de diagnóstico y prevención, es natural que se tengan en cuenta la edad, los antecedentes personales y familiares, la exposisalud de la mujer 22 AGOSTO - SEPTIEMBRE / 2013 www.elhospital.com


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