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¿Qué
es la acreditación? Es el
acto por el cual un organismo de acreditación reconoce la
competencia técnica y fiabilidad de los laboratorios (ensayo,
calibración y clínicos), unidades de verificación
y organismos de certificación.
La aceptación y
confianza en los resultados de los análisis que realiza un
laboratorio clínico puede conseguirse demostrando su
competencia, a través de la acreditación de los
procedimientos de examen que le otorga un organismo acreditador. En
la actualidad es un requisito legal en varios países para la
realización de los análisis y para la investigación
a nivel internacional, además de ser una ventaja competitiva y
de control de la gestión. Significa que el laboratorio tiene
la suficiente competencia técnica para reportar un resultado
con un mayor índice de confianza, y un reconocimiento ante sus
pares, lo que proporciona un servicio más transparente,
coherente y en continua mejora, que beneficia a los pacientes y
permite que el laboratorio otorgue un servicio de calidad.
La
acreditación se basa en normas internacionales emitidas por la
Organización Internacional de Normas (International
Standard Organization, ISO), y
requiere de un trabajo continuo sobre el sistema de gestión,
las actividades diarias del laboratorio, la documentación y
los procedimientos. Es un reconocimiento internacional de la
credibilidad del resultado, ya que todos los pasos del proceso, desde
la orden del médico hasta el reporte del resultado por el
laboratorio clínico, han sido habilitados.
¿Cómo
empezó? Desde 1999 la ema
ha acreditado laboratorios en México, bajo las normas
aplicables a laboratorios de ensayo (NMX-CC-13-1992, NMX-EC-025-
IMNC-2000
y NMX-EC-17025-IMNC-2000). La norma ISO/EC 17025:1999 proporcionó
los requisitos generales para el sistema de gestión de la
calidad y para la competencia técnica. La norma ISO
15189:2007, "Laboratorios clínicos-Requisitos
particulares para la calidad y la competencia", está
dirigida específicamente a los laboratorios clínicos de
cualquier tipo, y cubre las fases pre-examen hacia los pacientes,
relacionadas con la preparación, identificación y
transporte de muestras, y pos-examen hacia el personal sanitario, en
relación con la validación, información,
interpretación y asesoramiento, además de
consideraciones de seguridad, ética y prevención de
enfermedades. La norma ISO 22869, "Guía para el uso de la
ISO 15189", es un documento suplementario, como ayuda específica
para preparar la acreditación.
“En el 2006,
cuando presidí el Consejo Directivo de la Asociación
Mexicana de Bioquímica Clínica, se firmó un
convenio de colaboración con la ema, enfocado a la difusión
del programa de acreditación de los laboratorios clínicos,
capacitación de los mismos y calificación de expertos y
evaluadores técnicos, una necesidad imperante tanto en los
países miembros de la ISO como en los que no lo son, y
empezamos a dictar cursos, talleres, presentaciones en congresos
sobre lo que es y hacia dónde vamos”, explica
Sierra-Amor.
A partir del 2006, el gobierno federal aprobó
la acreditación voluntaria de los laboratorios clínicos
mediante la norma mexicana NMX-EC-15189-IMNC-2008, la cual se
fundamenta totalmente en la norma internacional ISO 15189:2007. En
México, los procesos de acreditación se evalúan
una vez cada cuatro años. Hay visitas de seguimiento anuales,
para confirmar que el proceso está funcionando.
¿En
qué consiste la norma en vigencia? La norma esta
dividida en dos partes: una de gestión de la calidad, que
corresponde a los requisitos para la certificación ISO
9001:2000 y describe los elementos de la responsabilidad de la
gestión por diseño, puesta en práctica,
mantenimiento y mejora del sistema de gestión de la calidad,
incluyendo confidencialidad, formación y nombramiento de un
coordinador de calidad, y los requisitos técnicos, necesarios
para la acreditación, que describen los requisitos para el
personal, instalaciones, espacio, diseño, servicios, equipos
(incluidos los materiales), reactivos y consumibles, procedimientos,
garantía de calidad e informes, entre otros más.
Los
anexos incluyen tablas de correlación, recomendaciones sobre
ética en el laboratorio y para la protección de los
sistemas de información, como el establecimiento de
jerarquías, es decir, la asignación de los
profesionales que tienen acceso al programa para ingresar y corregir
datos, o mejorar algún aspecto del programa, con el objeto de
mantener la confidencialidad de la información y la integridad
de los datos del paciente, y que los programas de informática
solos o incorporados a equipos y sus programas deben estar
documentados, validados, mantenidos y protegidos.
Doctora Rosa Isabel Sierra-Amor....
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¿Qué
aspectos vale la pena destacar? Hay
una gran discrepancia entre los resultados de un laboratorio a otro y
su interpretación. Los formatos del informe de los resultados
deben incluir los intervalos de referencia biológica, la
interpretación o comentarios, instrucciones sobre el método
que se utilizó para llevar a cabo el análisis e
información cuando esos servicios fueron subcontratados.
La
acreditación es un símbolo de confianza, donde el
control interno de calidad es parte del proceso diario. El
laboratorio debe determinar la incertidumbre de un análisis,
teniendo en cuenta que todos los componentes del informe son
importantes, desde el muestreo hasta el cambio de operario. Debe
conocer cómo funciona tanto el equipo como el hardware
y
el software
que
se incorporan al sistema, ya que pueden, por ejemplo, reportar en
unidades convencionales o internacionales de manera indistinta. Debe
asegurarse la trazabilidad metrológica a las unidades de
medida internacional y conocer la incertidumbre analítica
específica de los métodos utilizados.
De esta
manera, el laboratorio garantiza la calidad de los procedimientos de
análisis, demostrando que no hay diferencia entre las
mediciones, que siguen las recomendaciones del fabricante de los
equipos y utilizan los adecuados calibradores. Además, conocer
los intervalos de referencia biológicos para las diferentes
poblaciones.
Este proceso va de la mano con la responsabilidad
profesional. No solo es algo que se tiene que hacer, sino que cambia
integralmente el concepto de calidad y responsabilidad de cada una de
las personas en el laboratorio, desde el que limpia el piso hasta el
director general. Dentro del laboratorio debe existir un grupo o
comité de calidad, y un supervisor o un encargado de
auditarlas. Los resultados deben ser documentados, seguidos por
acciones preventivas y correctivas, y revisados de manera periódica
por la dirección. El obtener la acreditación no elimina
los errores, pero sí pone en marcha un sistema que permite
identificarlos, y facilita su abordaje.
¿La
acreditación es igual para los diferentes tipos de entidades
en México que prestan la atención de salud? Tanto
la Seguridad Social como la Secretaría de Salud tienen normas
que aplican a sus respectivas instituciones. Además de estas
normas propias, existe una norma oficial obligatoria. Hay algunas
diferencias, pero para fines prácticos, un laboratorio clínico
debería de estar cumpliendo la norma oficial mexicana y la de
su institución. Muchas veces esas instituciones y sus
laboratorios han recibido certificaciones que otorgan otros
organismos, pero no son tan precisas como las normas ISO. Idealmente,
la acreditación también es apta para ser puesta en
marcha en estas instituciones de salud.
En México, los
laboratorios clínicos representan una fuerza de trabajo
grande. Las instituciones de salud de la Seguridad Social no se dan
abasto para cubrir los ciento diez millones de habitantes del país.
La mayoría de los laboratorios clínicos privados están
anexos a una clínica u hospital, donde tienen un número
grande de pacientes. Hasta el momento se han acreditado 18
laboratorios en México, y hay varias solicitudes más en
revisión. Lo interesante es que los magnos laboratorios son
los que se están acreditando, un mayor número de
credenciales les permiten atraer más mercado. Esto es bueno
para el país. Por otra parte, la certificación ISO
9001:2000 la han recibido más de 100 laboratorios, por lo que
ya han avanzado un paso importante del proceso.
Los
laboratorios pequeños que no tienen las facilidades para hacer
todas las pruebas solicitadas, las subcontratan. Una responsabilidad
del laboratorio que subcontrata es definir y asegurar la competencia
y calidad de los laboratorios de subcontratación y de los
consultores, así como transmitir estos resultados al médico
solicitante. El reporte de un laboratorio pequeño, que utiliza
los servicios de un laboratorio acreditado, le da una ventaja sobre
los otros, y de esta manera se forma una cadena de apoyo, en la cual
todos conocen el sistema y la precisión del reporte de los
resultados.
En la actualidad se están llevando a cabo
conversaciones con la Secretaría de Salud, la Universidad
Autónoma de México y la Academia Nacional de Medicina
como órgano máximo científico y académico,
en las que se han expresado las necesidades de apoyo del sector
médico, para que ellos también soliciten que las
pruebas o los resultados de laboratorio tengan un reconocimiento de
confianza y sean reportados con base en el campo de la acreditación.
Tomará mucho tiempo lograr que la mayoría de los
laboratorios se acrediten de manera voluntaria en el país;
para ello, hay que educar al laboratorio, al profesional, al sector
médico y al público sobre la importancia de contar con
resultados de laboratorio confiables. A su vez, la ema cumple con las
guías internacionales ISO/IEC, y es evaluada por sus pares de
otros países, a través de los organismos
internacionales y regionales, el Foro Internacional de Acreditación
- IAF, la Cooperación Internacional de Acreditación de
Laboratorios - ILAC, la Cooperación de Acreditación del
Pacífico - PAC, la Cooperación de Acreditación
de Laboratorios de Asia-Pacífico - APLAC y la Cooperación
Interamericana de Acreditación – IAAC.
¿Cómo
acreditarse? El
interesado puede tomar un curso sobre la ISO, para conocer y estudiar
la norma y saber con qué debe contar el laboratorio clínico;
puede solicitar una visita de preevaluación por un asesor o un
experto técnico calificado en la norma, para que le informe
cuál es el nivel de complejidad y cuál es el alcance
que desea reportar con base en las metodologías y equipos que
usa, el costo-beneficio de la acreditación y qué le
falta para alcanzarla. Este proceso puede ir por partes, partir de la
gestión, seguir con la administración, los suministros,
el manejo de las quejas de los pacientes, los médicos y otros
implicados, entre otros, e implementar los aspectos que faltan.
Si
el laboratorio no está listo para acreditar todas las áreas,
puede empezar con la de química clínica, o la de
hematología y coagulación, o microbiología
(bacteriología y micología), por ejemplo, y seguir con
las de parasitología y virología, uroanálisis,
inmunoquímica, diagnóstico molecular, citopatología,
anatomía patológica, toxicología, citometría
de flujo, laboratorio de medicina transfusional, histocompatibilidad
y genética o las pruebas descentralizadas, hasta completarlas
todas. “Es interesante que cuando se empieza el proceso ya no
se quiere parar, pues hay concientización, adaptación y
voluntad de querer hacerlo mejor”, afirma Sierra-Amor.
Cuando
el laboratorio ingresa formalmente la solicitud de acreditación
a la ema, esta revisa la documentación y asigna un grupo
evaluador con un líder en cada área, según la
complejidad del laboratorio.
La documentación inicial
es laboriosa, más que difícil; comprende las políticas,
procesos, programas, procedimientos e instrucciones que deben ser
comunicados y entendidos, así como el control interno de la
calidad y su evaluación externa. Exige llevar control de todos
los documentos: revisión, archivo, conservación,
correcciones e identificación de quien lo realiza y lo
autoriza; aunque esto lo hacen de rutina los laboratorios, requiere
designar a una persona para que lo supervise y lo haga cumplir. Se
deben documentar las políticas y procedimientos para la
selección, comprobación y uso de servicios externos de
abastecimiento, de equipos y consumibles, así como para la
evaluación de los suministradores.
El líder
visita el sitio, prepara la evaluación y redacta un reporte, y
ema elabora un dictamen final, que entrega al laboratorio. Este
contesta sobre las no conformidades que encontró el grupo
evaluador, y tiene un espacio de tiempo para establecer políticas
y procedimientos para tratarlas, corregirlas y prevenirlas. Si logra
responder en forma adecuada, se cumple con esa no conformidad que
estaba abierta. Todos los procedimientos deben ser revisados
periódicamente por los responsables de la gestión para
su mejoría continua.
¿La
acreditación implica tener tecnología de punta? No.
Lo que se busca es conocer si la metodología que se está
usando es óptima para lo que se quiere medir, con alto grado
de confiabilidad. Esto sí es importante y es una
responsabilidad del laboratorio. Al comprar un equipo se debe
solicitar al proveedor o fabricante suficiente información
sobre la reproducibilidad del método, los valores de
referencia, la comparación con otros métodos, la forma
del reporte de los resultados. Así lo recomendamos en un
trabajo que publicamos en el 2007 (Bioquimia), en el cual se realizó
la evaluación de varios equipos donde se realizaba la prueba
de HbA1c de cuarenta laboratorios que aceptaron participar, y
encontramos que algunos eran mucho más confiables que otros.
No es necesario comprar equipos nuevos, tan solo se debe conocer bien
el equipo, concretar los pasos del proceso y validar, verificar
adecuadamente el proceso, realizar control de calidad interno, entre
otros.
La doctora Sierra-Amor concluye la entrevista con esta
frase: “Estudiemos la norma, tratemos de implementarla y
fomentarla en nuestros laboratorios para mejorar, por beneficio del
paciente y porque en un momento dado todos somos pacientes, y como
tal, queremos el mejor de los servicios. México está
apoyando a varios países de Latinoamérica para crear
sus propios organismos de acreditación y darle seguimiento a
estas normas”.
Acerca
del autor: La
doctora Sierra-Amor es química farmacéutica y bióloga,
y tiene una maestría y un doctorado en ciencias fisiológicas
de la UNAM; trabaja actualmente en un laboratorio clínico
privado, como coordinadora de aseguramiento de la calidad. Su carrera
profesional ha tenido varias líneas principales de
investigación, entre las que se encuentra la normativa, las
regulaciones y la acreditación de los laboratorios clínicos.
Trabajó en el Laboratorio de Investigación en
Metabolismo Mineral y Óseo del Children’s
Hospital/University of Cincinnati, Ohio, Estados Unidos, que recibió
la acreditacion que otorga la Joint
Commission y
el Colegio de Patólogos Americanos (CAP), requisito esencial
para que los laboratorios puedan prestar servicio al público.
A su regreso, colaboró en forma voluntaria con el Grupo de
Trabajo de Laboratorios Clínicos, en la actualidad Subcomité
de Laboratorios Clínicos de la Entidad Mexicana de
Acreditación (ema), una asociación civil autónoma,
sin ánimo de lucro, apoyada por el gobierno federal
(www.ema.org.mx). La doctora
Sierra-Amor fue presidenta de la Asociación Mexicana de
Bioquímica Clínica, y en la actualidad es consejera en
el Consejo Directivo de la ema, para el área de laboratorios
clínicos.
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