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Telemedicina al día

16 mar 2016

¿Qué es la telemedicina especializada?

En el caso de la telemedicina especializada, no en pocas ocasiones se pierde el norte por parte de personas o instituciones donde los aplicativos biomédicos pretenden ser usados entre hospitales nivel I – II, y hospitales de mediana y alta complejidad nivel III – IV.

La telemedicina especializada se implementa entre especialistas ubicados en hospitales nivel III – IV, con el objetivo de obtener entre ellos lo que en medicina denominamos: “Segunda opinión especializada”. En algunas ocasiones, esta segunda opinión también se da entre hospitales nivel II y hospitales nivel III – IV, cuando los primeros cumplen la norma de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cual claramente adjudica el nivel II a hospitales que tienen mínimo cuatro especialidades médicas.

Los aplicativos que se adjudican a telemedicina especializada son varios, algunos de ellos como: Tele-Patología, Tele-UCI, Tele-Gastroenterología, Tele-Broncoscopia, Espirometría, Tele-Oftalmología y Tele-Radiología tipo Ecografía.

Para ilustración del lector, me permito explicar el primer grupo mencionado. En el caso de Tele-patología se puede decir que una de las especialidades médicas más exigentes relacionadas con el diagnóstico, donde el paciente siempre pregunta qué padece, la respuesta en caso de tenerse un espécimen extraído al mismo es: “Esperemos qué dice la patología para definir el diagnóstico”. La misma especialidad se encuentra en algunas ocasiones con diagnósticos difíciles ante el microscopio, esto conlleva a buscar esa segunda opinión con otro especialista par, que en ocasiones tiene una sub-especialidad en el área, por ejemplo los patólogos dermatológicos o los patólogos oncólogos.

Con relación a lo que se denomina Tele-UCI, se debe tener extremo cuidado con el término y su aplicación a distancia, debido a que está aumentando en países en vías de desarrollo la posibilidad de implementar la especialidad de Cuidado Intensivo, contra hospitales nivel I – II a través de telemedicina. Esto es una falacia, en la cual la iatrogenia (errores médicos), sería el común denominador. Bajo ningún aspecto podemos pretender, cuando de medicina ética y responsable se trata, que un médico de atención primaria -sea de planta y/o médico rural en un hospital nivel I – II, maneje un paciente de cuidado intensivo “a distancia”. La especialidad de Cuidado Intensivo es la más exigente que hoy existe. El post-grado de un intensivista dura cuatro años y no se puede como algunos promulgan, que con 60 o 90 días de capacitación un médico de atención primaria ya se encuentre apto para manejar un paciente de cuidado intensivo, ni al interior de un hospital ni por telemedicina. En este aplicativo especializado de telemedicina también  juega un papel importante la segunda opinión entre dos intensivistas.

Por último, se olvida con frecuencia un detalle respecto a esta especialidad: Un hospital nivel I – II que se pueda permitir el lujo de tener un cubículo de Cuidado Intensivo destinado a realizar manejo de Tele-UCI con telemedicina, puede agregar a su balance de pérdidas los insumos desechables y los medicamentos que utilizará, y debe dejar un dinero de reserva importante para las demandas por mala práctica médica que se le avecinan.

La telemedicina especializada se implementa entre especialistas ubicados en hospitales nivel III - I

En los casos de Tele-Gastroenterología y Tele-Broncoscopia, recordemos que quienes realizan uno de estos procedimientos son especialistas, por lo tanto observan de primera mano la patología a la que se enfrentan. En pocas ocasiones estos especialistas recurren a una segunda opinión especializada, y en caso de encontrar patologías poco definidas realizan ellos mismos la biopsia a que haya lugar y la envían a patología para su estudio. Similar situación se presenta con Tele-Oftalmología partiendo de un principio: poseer en hospitales nivel I – II equipos para diagnóstico como aparatos de topografía corneal, paquimetría, lámparas de hendidura, etc. es un desperdicio económico, debido a que estos  en primer lugar deben ser operados por personal médico y paramédico bien entrenado previamente, y en segundo lugar su configuración e integración biomédica es costosa para telemedicina.     

Lo relacionado a espirometría y ecografía, merece mención aparte.En ocasiones personalmente se me ha solicitado integrar para sistemas de telemedicina ambos procedimientos cuando de telemedicina básica se trata (hospitales nivel I – II contra hospitales nivel III – IV). La respuesta de mi parte ha sido negativa y la razón es simple: para espirometría de adultos e infantes siempre se piensa de forma equivocada que no existe problema, debido a que las boquillas para el examen son desechables, equivocación absoluta. Una cosa son las boquillas y otra muy distinta son las mangueras que van al equipo de espirometría, donde virus y bacterias se alojan con alta frecuencia. Pacientes con VIH positivo, con hepatitis, con tuberculosis, perfectamente contaminan las mangueras al momento de una espirometría. Los hospitales nivel I – II por lo regular no poseen los autoclaves especializados para esterilizar los diferentes juegos de mangueras de los espirómetros.

En el caso de las ecografías, también se me solicita con bastante frecuencia el diseño, integración, configuración e implementación para telemedicina básica en hospitales nivel I – II, aquí también se corre un alto riesgo de iatrogenia médica. Analicemos el caso: Paciente con 36 semanas de embarazo a la cual se le realiza control prenatal por parte del médico de atención primaria y/o médico rural. En el caso de poseer ecógrafo el hospital nivel I – II, se le  ocurre la idea al especialista en ginecoobstetricia que está en el hospital nivel III – IV y sugiere que se le  practique una ecografía a la materna, donde le pide a través del sistema de telemedicina al médico de atención primaria o al médico rural, que  mida el perímetro cefálico del feto para determinar si este se encuentra en capacidad de pasar por el canal del parto. El especialista  le  propone al médico general que él lo orienta con el transductor y le dice como tomar las medidas respectivas. Resulta que las medidas del perímetro cefálico tomadas por un médico general inexperto en ecografía, quedaron obviamente erróneas y el especialista en ginecoobstetricia determina que la paciente es candidata a un parto normal sin requerir cesárea. ¿Qué sucede el día en que la paciente llega al hospital nivel I – II para su “parto normal”? como dice la famosa frase transmitida por la nave espacial a la NASA en los años sesenta: “Houston tenemos un problema” y yo agregaría un gran problema, donde se empieza a correr un alto riesgo de muerte de la madre, del feto o de ambos. Saque usted amigo lector sus propias conclusiones.

Por último lo que comprende Tele-Cirugía General, Tele-Cirugía Cardiovascular, Tele-Cirugía Endoscópica, Tele-Cirugía Oftalmológica, Tele-Cirugía Otorrinolaringológica, Tele-Cirugía Laparoscópica, etc. son aplicativos para telemedicina entre hospitales nivel III – IV, teniendo presente que no se recurre  solo a equipos robotizados de cirugía. En nuestra  empresa  denominamos estos aplicativos como cirugía robotizada asistida,  en la cual en tiempo real ambos cirujanos  se comunican con cámaras de video  en alta definición  de las cuales el cirujano experto domina  mínimo tres,  con audio de doble vía de  calidad superior, pantallas de alta definición en ambas instituciones nivel III - IV y, muy importante, : Redundancia de conectividad exclusivamente por fibra óptica.


Palabras relacionadas:
Telemedicina especializada, programas de telemedicina, implementación de sistemas de telemedicina, atención médica inmediata, hospitalización en casa, servicios médicos ambulatorios, TIC en atención médica, medicina a distancia
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