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Academia en medicina alternativa

02 sep 2014

Medicina alternativa y clínica complementaria, ¿abordaje innovador de viejos problemas?

La ortodoxia médica occidental disputa un conflicto histórico con la medicina alternativa y la clínica complementaria, ya sea por la falta de fundamento científico que se atribuye a las mismas o por la masificación de prácticas “naturistas” y “bioenergéticas” por parte de personal no calificado en el campo de la salud en general y la medicina en particular.

Si bien exaltamos la labor realizada por países como México, Cuba y Argentina, donde algunas disciplinas complementarias se han ganado a pulso el respeto y la consideración de los trabajadores de la salud y de sus pacientes, aún hay países en donde estas prácticas se tildan con calificativos como “brujería”, “magia” o “acto de fe”.

La educación médica convencional suele excluir por completo estas valiosas opciones de su currículum, además de sembrar entre los estudiantes, gracias a los comentarios de algunos especialistas, un serio recato contra la medicina alternativa, que podríamos decir raya en el rechazo y la desacreditación. No se trata de considerar este arte una panacea, claramente no lo es, pero sí podríamos ampliar nuestras perspectivas y flexibilizar nuestras ideas en aras de dar una posición honorable a esta ciencia.

La clínica complementaria es una especialidad médica formal, tal como lo son la medicina interna y la pediatría, requiriendo previamente la asimilación de una formación médica ortodoxa. Al igual que otras especialidades, la medicina alternativa tiene estandarizados varios protocolos y guías de manejo junto con una gruesa lista de indicaciones, contraindicaciones e interacciones, de modo que quienes acuden a su ejercicio tengan una base científica y filosófica sobre la cual basar su cotidianidad profesional.

Presentamos a nuestra audiencia un texto que detalla el fondo filosófico y biológico de  algunas disciplinas médicas complementarias y se esfuerza por reivindicar la dignidad terapéutica y académica de éstas. Recae en los profesionales de salud, especialmente en los médicos, la responsabilidad de posicionar con el más alto respeto y consideración las posibilidades que ofrece esta especialidad, algunas veces sobrepasando los límites alcanzados por los tratamientos convencionales. Quizá sea éste un buen momento para comenzar.

Ver artículo aquí.


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JORGE ELIECER
10 de septiembre de 2014 a las 11:14

En colombia el ejercicio ilegal de supuestos medicos naturistas es amparado por el estado, quien no ejerce la funcion de vigilancia como lo ordena la normatividad del Sistema obligatorio de garantia de calidad, dentro del marco de la ley 100 de 1993 y sus normas modificatoria, pero en cambio se vigila y persigue celosamente al medico en ejercicio legal de la profesion quien se inscribe ante los entes de control con servicios de medicina alternativa y complementaria.

Andres Valencia
10 de septiembre de 2014 a las 11:27

Respetado Señor Jorge Eliécer: El mencionado por usted es un asunto al que nos enfrentamos a diario quienes ejercemos legalmente la medicina alternativa. No obstante, la regulación gubernamental y sanitaria al respecto ha tendido a ser menos flexible. La medicina alternativa se está posicionando como especialidad médica formal y se está restringiendo su práctica a profesionales médicos, replanteando así los conceptos populares sobre "naturismo" y "bioenergética". Considerando los antecedentes históricos referentes al ejercicio del "naturismo" en Colombia, es difícil cambiar el imaginario social prevalente sobre el carácter aparentemente "mágico" de esta especialidad... Nada más alejado de la realidad. Esta es una de las formas como los médicos podemos restablecer el prestigio y exaltar la dignidad de la medicina alternativa, generando espacios de discusión académica que restauren la idoneidad de la clínica complementaria ante otros especialistas y ante los pacientes. Gracias.