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Biotecnosalud

27 jun 2016

Mal uso de dispositivos médicos: un enemigo invisible de las instituciones de salud

La sofisticación de los equipos médicos brinda amplias ventajas para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades. Es así como médicos y enfermeras cuentan con datos más precisos y agilidad en la disponibilidad de resultados, además se abre un panorama de nuevas posibilidades para la sociedad en general.

El sector salud ha entrado en una dinámica competencia en la que los hospitales y clínicas están deseosos de adquirir lo último en tecnología pretendiendo así mantenerse a la “vanguardia” y atraer la atención de los pacientes quienes al estar cada vez más informados, exigen ser tratados con dispositivos de última generación con la esperanza de encontrar en estos soluciones eficaces y de calidad.

Con este comportamiento afanoso, las instituciones de salud solo han percibido de la tecnología los beneficios sumergiéndose en el asombro de estos, y le han cedido terreno a un nuevo enemigo, uno muy peligroso, que sigilosamente se ha instalado y se oculta detrás de esta nueva generación de dispositivos. El mal uso, compañero invisible que le imprime altos niveles de riesgo y peligro al ambiente hospitalario, aquel que hace que los eventos e incidentes adversos se disparen por muchas razones y que tiene a agencias como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA), preocupadas. En el año 1999, el Instituto de Medicina de Estados Unidos publicó el documento ‘To err is human’ (Errar es de humanos) en el cual se reveló que se presentaron entre 44 mil a 90 mil casos de muertes prevenibles solo en Estados Unidos. Cifras similares se identificaron también en el Reino Unido, Canadá y Nueva Zelanda, de hecho publicaciones realizadas en el año 2013 estiman de 210 mil a 400 mil casos anuales de eventos adversos evitables debidos a fallas humanas.

Son muchos factores los que alimentan y fortalecen a este nuevo enemigo: interacción inapropiada entre los usuarios y el dispositivo, excesiva variedad de marcas y modelos, alarmas mal configuradas,  demasiado ruido de las alarmas, datos ingresados de forma incompleta, malas técnicas de reprocesamiento y limpieza, reuso irresponsable, inadecuado mantenimiento y la gestión deficiente de las bajas y retiradas. Todos estos elementos refieren a la falla humana,  situación que va en aumento cuando el proceso de incorporación tecnológica no vincula una apropiada capacitación al personal asistencial.

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Es tanto el impacto que ha generado esta problemática que el ECRI Institute ha incluido varios de estos factores en su top 10 de riesgos para 2016. Tal es el caso de las malas configuraciones de alarmas que generan distracción e incomodidad por el excesivo ruido, pero más que esto ocasiona lesiones en el paciente, incluso la muerte si disparan falsos positivos o no se activan. Otro caso que expone el ECRI Institute es las malas prácticas durante el reprocesamiento de los endoscopios e instrumental quirúrgico, cuando las actividades de desinfección y esterilización no se realizan adecuadamente (por ejemplo, en dispositivos con canales estrechos o partes que no son removibles, los agentes desinfectantes no llegan a todos los sitios) los agentes patógenos se diseminan entre pacientes, generando complicaciones e infecciones intrahospitalarias. Esto generalmente va ligado a la falta de control en las instituciones de salud, la disponibilidad de instructivos adecuados y la presencia de personal sin competencias en el uso adecuado de la tecnología.

Por lo tanto, el reto para combatir el mal uso debe ser integrado por soluciones multidisciplinarias que involucren el compromiso entre los fabricantes de tecnología, el personal médico, los ingenieros biomédicos y todos los usuarios de la tecnología en salud. Para los fabricantes, agencias como la FDA han publicado nuevas recomendaciones para las pruebas de factores,  enfatizando en la importancia de mejorar la usabilidad de la tecnología médica y minimizar los errores de uso.

Las instituciones de salud deben esforzarse en garantizar entrenamiento y capacidades en el manejo adecuado de los dispositivos médicos. La clave no está solamente en adquirir tecnologías de punta, la solución debe ir más allá, desarrollar el conocimiento y las competencias necesarias para usarlas adecuadamente. Conforme lo indica el fabricante en las instrucciones, el usuario debe tener la capacidad de reconocer y controlar todos los riesgos, identificar cuando éstas presentan fallas y evitar al máximo que por causa del uso de la tecnología se ponga en riesgo la vida e integridad del paciente.


Palabras relacionadas:
Biomédica, tecnología médica, tecnología biomédica, tendencias en legislación, equipos biomédicos
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Juan Pablo
29 de agosto de 2016 a las 15:33

Una de las posibles soluciones a este problema es la evaluación de las capacitaciones, ya que de esta manera se asegura que el personal capacitado este mas atento a lo que se está enseñando y es más fácil detectar donde se esta fallando para poder hacer la reinducción. Otra solución es el correcto reporte de tecnovigilancia, ya que si hacemos el reporte oportuno de incidentes y eventos adversos podemos determinar si la falla es: el error humano o realmente es la tecnología.

Javier
04 de septiembre de 2016 a las 18:34

Una correcta gestión del conocimiento en las instituciones de salud debe contemplar las dos propuestas que haces: evaluación del conocimiento y adecuado reporte de tecnovigilancia. Saludos Juan Pablo.

Norma
26 de agosto de 2016 a las 09:51

La realidad de la alta rotación de personal en los hospitales es un factor fundamental para esta problemática. Es deber de cada empresa capacitar continuamente a su personal, mas aun si su misión es cuidar la salud de las personas. Se debe ser rigurosos con los procesos de inducción y reinducción, no solo para el correcto uso de los equipos si no también en las repercusiones que conlleva el no hacerlo. En una ESE en la que trabaje se propuso ademas de estas medidas, tener campañas regulares para formar una cultura entorno al buen uso de los equipos. Cabe recordar que todas estas acciones deben ser gestionadas correctamente para poder propender por el mejoramiento continuo en el cuidado de los pacientes.

Javier
04 de septiembre de 2016 a las 18:32

Completamente de acuerdo con tu posición, la alta rotación de personal en las instituciones de salud acarrea muchísimos riesgos que poco se están gestionando. Saludos

Ella Cecilia
11 de julio de 2016 a las 07:11

Si ya existe normativas sobre el correcto uso y manejo de dispositivos médicos, entonces se deben sumar factores como la rotación de personal y la falta de control con el cumplimiento de labores correctas con los dispositivos médicos.

JAVIER
18 de julio de 2016 a las 16:59

A pesar de que existe normativa que regula el uso de los dispositivos, es débil el seguimiento y control que se realiza. Se considera que se deben hacer mayores esfuerzos en garantizar un correcto uso de la tecnología biomédica, entrenar adecuadamente a los usuarios para evitar los eventos adversos.

CYNTHIA SÁNCHEZ VILLADA
10 de julio de 2016 a las 13:12

Esta situación no sólo se da debido a la falta de capacitaciones por parte de los proveedores de los equipos, sino también a la falta de atención y de interés del personal asistencial y de los médicos a la hora de recibir dichas capacitaciones ocasionando de esta forma que exista riesgo para los pacientes.

Juan Pablo
29 de agosto de 2016 a las 15:32

Una de las posibles soluciones a este problema es la evaluación de las capacitaciones, ya que de esta manera se asegura que el personal capacitado este mas atento a lo que se está enseñando y es más fácil detectar donde se esta fallando para poder hacer la reinducción. Otra solución es el correcto reporte de tecnovigilancia, ya que si hacemos el reporte oportuno de incidentes y eventos adversos podemos determinar si la falla es: el error humano o realmente es la tecnología.

JAVIER
18 de julio de 2016 a las 17:00

Totalmente de acuerdo con tu posición, es por ello que se debe seguir trabajando de la mano con el personal asistencial en la responsabilidad de todos los actores para garantizar un uso adecuado de la tecnología, pensando siempre en el paciente.

Roosevelt
10 de julio de 2016 a las 11:10

El error humano también se da de los procesos repetitivos que es realizar un buen reprocesamiento que cansa y en muchos casos no lo hacen con disciplina y conciencia. Se debe pasar a la automátizacion aunque esto no quita el 100% lo Manual en algunos pasos!

JAVIER
18 de julio de 2016 a las 17:02

SE deben considerar cada vez más nuevas y mejores opciones para resolver este problema. Poco se discute sobre ello, sin embargo hay instituciones que ya empezaron a tomar acciones. Vale la pena generar espacios de discusión y así identificar las mejores prácticas. Saludos.