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Telemedicina al día

20 may 2016

Bioseguridad en telemedicina: ¿por qué es importante?

Puede parecer extraño al lector, que cuando nos referimos a telemedicina hablemos de bioseguridad, pues la primera impresión que nos llega a la mente es: si estamos utilizando medios electrónicos de comunicación para establecer una interconsulta médica donde no hay contacto directo del especialista con el paciente ¿para qué necesitamos guardar medidas de bioseguridad?

El personal de la salud tiene como impronta a nivel de las instituciones, llevar a cabo el cumplimiento de protocolos de bioseguridad in-situ en: consultorios, quirófanos, laboratorios, habitaciones, cuidado intensivo, etc., que al no ser cumplidos a cabalidad pueden producir sanciones serias, que pueden llevar al cierre de la entidad en un momento determinado de acuerdo con las normas establecidas de cada país.

La telemedicina en su contexto general tiene que supeditar con mayor razón, los protocolos de bioseguridad, si tenemos presente que la mayoría de los sistemas de telemedicina básicos se instalan entre instituciones de salud Nivel I y Nivel II, contra instituciones Nivel III-IV. En este sentido la mayoría de las instituciones Nivel I y II se encuentran en sitios remotos y no pocas veces al interior de estas instituciones, no se lleva a cabo el cumplimiento de los protocolos mandatorios de bioseguridad con médicos y pacientes. Se debe resaltar que con esto no se pretende juzgar si se cumplen o no a cabalidad dichos protocolos, simplemente la realidad que se vive hoy en Latinoamérica diariamente nos muestra la forma precaria, en que trabajan los profesionales de la salud en los dispensarios médicos Nivel I y Nivel II, con los riesgos que ello conlleva en relación a las infecciones nosocomiales (intrahospitalarias).

En telemedicina se pueden presentar problemas serios de infecciones intrahospitalarias y/o externas al momento de realizarse una interconsulta determinada por parte del médico general y las enfermeras que se encuentran con el paciente en instituciones Nivel I y II. Veamos a continuación una serie de ejemplos:

Partiendo de dos áreas como son tele-cardiología y/o monitoreo de los signos vitales -MSV-, al momento de realizar un electrocardiograma o un MSV a un paciente, debemos instalar los electrodos correspondientes en miembros inferiores, tórax y espalda para el registro, así como las ventosas de las derivaciones. Todo el material antes de ser colocado al paciente debe ser limpiado correctamente con guantes desechables y con líquidos especiales recomendados para la asepsia. Las almohadillas autoadhesivas deben obligatoriamente ser desechables. En el caso específico del monitor de signos vitales, tanto con el pulsoximetro como con el termómetro bucal se deben observar los mismos procedimientos de bioseguridad descritos. Es en extremo importante que el gel utilizado para ambos procedimientos nunca debe ser re-envasado en ningún recipiente. De otra parte si se va a realizar auscultación cardiaca y pulmonar para transmisión de ruidos digitales, la campana del fonendoscopio debe limpiarse adecuadamente con los líquidos recomendados por el fabricante. Una vez terminado el procedimiento se debe realizar sin excepción nuevamente la limpieza del equipo biomédico que se utilizó en el paciente.

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En el caso de tele-dermatología, cuando se usan tele-dermatoscópios, antes y después de emplearlo sobre la piel y mucosas del paciente, a las superficies del tele-dermatoscopio que entran en contacto con estas áreas anatómicas, se les debe efectuar la asepsia correspondiente, también con guantes desechables.

Para el caso de tele-radiología, con los rayos X que se escanean y son enviados para lectura en instituciones Nivel III-IV, se debe tener extremo cuidado de que al terminar el escaneo correspondiente, la placa o placas caigan a la canastilla o recipiente que poseen los escaners. Ninguna placa radiológica debe caer al suelo bajo ningún pretexto.

Con respecto a los espirómetros y su software para telemedicina, debo realizar una acotación especial. En caso de que la institución Nivel I o Nivel II no tenga autoclave para esterilización, es mejor abstenerse de ofrecer este servicio. La apreciación que ligeramente se da en estos casos para implementar este servicio, es que las boquillas son desechables. Esto es un error pues las dos mangueras que van al espirómetro para registrar la lectura no son desechables, en consecuencia lo mandatorio es que cada vez que se realice una espirometria, ambas mangueras deben ir al autoclave para su esterilización.

Es también delicado en telemedicina, la interacción en tiempo real: médico general-paciente-especialista. En los sistemas que he tenido la oportunidad de diseñar y montar, se ofrece la interacción visual y auditiva entre los tres actores que participan de la interconsulta, debido a que no pocas veces el especialista situado en la institución Nivel III-IV desea ver y hablar directamente con el paciente y con el médico general situado en la institución Nivel I-II. No olvidemos que un buen sistema de telemedicina debe brindar la posibilidad de que ambos médicos utilicen diadema con micrófono para una comunicación privada. Cuando el especialista manifiesta que quiere conversar con el paciente, el médico general nunca debe pasarle la diadema que está utilizando al paciente. Por lo menos en nuestros sistemas, se utiliza micrófono externo y parlantes para la interacción: médico general-paciente-especialista, cuando lo requiere este último.

Como puede apreciar el lector, en telemedicina la bioseguridad es muy importante. Los profesionales de la salud y los pacientes no pueden ser sometidos a tecnologías innovadoras sin tener presente los buenos protocolos de atención en tal sentido.

Para los pocos ejemplos descritos, el común denominador son las infecciones virales, bacterianas y micoticas transmisibles sean estas nosocomiales y/o externas. Algunas de ellas como: tuberculosis, dengue hemorrágico, zika, chikungunya, hepatitis A, B y C, SIDA, gripe A H1N1, etc. como se sabe en el entorno que cobija a los profesionales de la salud, las patologías mencionadas y muchas otras son potencialmente peligrosas en lo que respecta a transmisión, sea por: vectores, tos, sudoración, mucosas, saliva o piel. Obviamente en caso de sospecha tanto el médico general como el personal paramédico deben utilizar mascarilla y guantes desechables, previa atención del paciente.

Por último, una reflexión dirigida al personal de la salud: tengan presente que la responsabilidad frente a la buena salud del paciente y de Ustedes mismos, depende de una buena práctica médica en lo relacionado a bioseguridad. Ustedes los profesionales de la salud que se encuentran laborando en instituciones Nivel I-II, como bien lo dice el Centers for Disease Control and Prevention -CDC- de Atlanta, Georgia, Estados Unidos, son los más expuestos a contraer infecciones como las descritas y recuerden que en las instituciones de baja complejidad en Latinoamérica, por lo regular no tienen de primera mano los medios y los medicamentos adecuados para recibir tratamiento Ustedes mismos.                      

En el próximo post abordaré el tema de: Protocolos de atención médica en telemedicina.

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